CAPÍTULO 6
Tus semillas son tu reflejo

Creación de un banco de semilla
El producir nuestras propias semillas nos da diferentes beneficios como asegurar una autosuficiencia alimentaria a futuro y preservar la biodiversidad genética de nuestro entorno local.



Esto implica la utilización o reproducción de las variedades adaptadas a la zona en la que se quiera producir alimentos, y a su vez saber reconocer las plantas más vigorosas, productivas y fuertes para que la semilla que se obtenga dé como resultado plantas sanas con características deseables.

Para comenzar con el banco de semilla será necesario sembrar las siguientes cantidades de cada hortaliza:



La siguiente imagen muestra cómo pueden quedar distribuidas las hortalizas dentro del banco de semilla:



Polinización abierta
La polinización abierta hace referencia al aprovechamiento de plantas que año con año han resistido a las condiciones ambientales de la zona y que representan la selección natural mostrando éxito en su adaptación. Esto les otorga una amplia variabilidad genética y lo expresan con resistencia a factores adversos como plagas, enfermedades o condiciones ambientales, además de son más sanas y más fértiles. Estas se siembran año con año y se deja que culminen su ciclo de vida produciendo así semillas que serán de polinización abierta.





Diversidad genética
Mientras más diversidad genética haya en el banco de semillas, se logrará un mayor grado de resistencia y adaptación, para esto se debe de tener un mínimo de individuos de cada especie y así evitar una depresión genética que se expresa con menor vigor, menor resistencia y menor adaptabilidad. Dicho suceso ocurre después de sacar semillas por dos o más años de pocos individuos.

La depresión genética varía dependiendo de la especie o familia a la que pertenezca. La siguiente tabla muestra el mínimo de plantas necesarias para conservar una buena variabilidad genética.

Cultivo y Mínimo de individuos
Brassicas - 50 a 100
Amaranthaceae - 25
Asteráceas - 25
Cucurbitáceas - 25
Fabáceas (leguminosas) - 25
Solanáceas - 10 a 25


Evitar cruce entre variedades
En la mayoría de las especies existen variantes que se expresan con diferentes formas o colores, ejemplo de esto son las lechugas (Lactuca sativa) que tiene muchas variedades que tienen formas y colores distintos. Entonces, si queremos conservar esta pureza y que nuestras lechugas de la variedad sangría sigan siendo "variedad sangría" debemos evitar el cruzamiento con otro tipo de variedad, ya que de no ser así, se perderán los rasgos de ambas variedades.

Existen diferentes métodos de evitar cruces de variedades:

    ● Lo más fácil es sembrando sólo una variedad y así evitar la presencia de otras.
    ● Aislamiento por tiempo, consiste en sembrar las distintas variedades en diferentes momentos para evitar que estén en proceso de floración al mismo tiempo y así evitar el cruce.
    ● Aislamiento por distancia, para lo cual es necesario tener sembradas las variedades a distancias mínimas de 1 kilómetro una de la otra.
    ● Aislamiento mecánico, consiste en poner barreras que separen a una variedad de la otra y así evitar el cruce.
    ● Polinización manual, se poliniza manualmente la flor con la variedad que se quiere, sin embargo, se debe de tener el cuidado de no tener contaminaciones.


Métodos para limpiar semilla
Método seco: se usa en semillas en las que es necesario dejar secar las plantas, con la finalidad de que la semilla alcance una madurez y evitar la presencia de enfermedades al almacenar. Se hace con especies como: maíz, frijol y lechuga, tomando en cuenta los siguientes pasos:

    1. Cosecha
    2. Trilla
    3. Limpiar


Método húmedo: Se hace con las semillas que se encuentran dentro de la pulpa de los frutos, como jitomate, tomate o pepinos. Los pasos son:
    1. Sacar la semilla del fruto
    2. Fermentación
    3. Lavado para separar la semilla de la pulpa fermentada
    4. Secado de la semilla


Almacenamiento de semillas
Las semillas necesitan condiciones específicas para poder ser almacenadas, debido a que por tratarse de organismos vivos, respiran, y mientras más respiren, su vida útil será menor. Por esta razón es indispensable facilitar las condiciones para que las semillas disminuyan su respiración, con temperaturas máximas de 25° C y una humedad de 5-10% para especies vegetales, o humedad de 15%, en especies que guardan grandes cantidades de aceite en sus semillas.

Las semillas tienen distintos tiempos de vida en almacenamiento, los cuales varían según la especie. A continuación, se muestra la clasificación con base en el tiempo de vida:

    ● Semilla de vida corta. Son semillas que duran de días a meses, máximo un año, por ejemplo la macadamia, aguacate, chayote, cacao, cítricos, etc.
    ● Semillas de vida media. Son semillas que pueden durar de uno a 15 años, y dentro de esta categoría se encuentra la mayoría de hortalizas y granos.
    ● Semillas de vida larga. Son semillas que gracias a su gruesa capa pueden conservarse por más de 15 y hasta 1000 años, como en el caso de las palmeras y algunas malezas.


Para lograr las condiciones antes mencionadas, se puede guardar la semilla en frascos. Dichos frascos deben de ser guardados en lugares frescos y secos, lejos de la luz solar y humedad, además de que la temperatura debe de ser estables y no pasar de 25° C. Además de esto el frasco debe de estar identificado con:

    ● Nombre de cultivo (nombre común, variedad y nombre científico).
    ● Origen de la semilla
    ● Fecha de cosecha
    ● % de prueba de germinación


Pruebas de germinación
Para conocer el potencial y vigor de germinación de la semillas y así saber si son de buena calidad, es necesario hacer una prueba de germinación. Para que una semilla sea de calidad debe de tener un % de germinación mínimo del 85%, de lo contrario la semilla podría ser de mala calidad, ser demasiado vieja o haber sufrido algún daño o enfermedad.

La prueba de germinación se hace con los siguientes pasos:

    1. Humedecer papel, algodón o periódico.
    2. Colocar mínimo 20 semillas de la especie, (el ideal es colocar 100 semillas).
    3. Enrollar el papel humedecido sobre las semillas y ponerlas en una bolsa para que se conserve la humedad.
    4. Dejar la bolsa en un lugar cálido pero oscuro.
    5. Después de 7-28 días (dependiendo de la especie) se cuenta el número de semillas germinadas y se saca el porcentaje.